EL IMPACTO DE LAS NUEVAS TECNOLOGIAS
El impacto de la alta tecnología
Por Eitel H. Lauría Para LA NACION
Los numerosos y trascendentes avances tecnológicos producidos durante la segunda mitad del siglo XX han merecido la designación de Segunda Revolución Industrial.
En lo esencial, se trata de la tecnología de la información, y su símbolo más notorio es la computadora digital.
Miles de invenciones e innovaciones tecnológicas, sustentadas en gran parte en nuevos conocimientos y teorías, produjeron una transformación profunda de la instrumentación de la sociedad y, en consecuencia, de las formas de hacer ciencia e ingeniería, de organizar la producción y la economía y de hacer la guerra.
Sin embargo, en ese panorama extenso y complejo hubo un período, algo superior a una década, durante el cual algunos muy notables hechos tecnológicos tuvieron consecuencias impactantes y dieron lugar a lo que se ha denominado el resplandor de la alta tecnología.
En orden cronológico, corresponde citar los instrumentos tecnológicos siguientes: el circuito integrado, el rayo láser, la fibra óptica y el microprocesador.
En la breve y muy cambiante historia de la electrónica se sucedieron las "lámparas" o válvulas termoiónicas de vacío, los circuitos impresos y los circuitos integrados o "chips".
En este último caso, sobre una pequeña plaquita de silicio muy puro se "graban" los transistores, resistores y sus interconexiones mediante procesos de altísima precisión.
El chip fue inventado por Jack Kilby en 1958, en Dallas, Texas, y, en forma independiente, por Robert Noyce, en 1959, en California.
Kilby recibió el Premio Nobel en 2000 y Noyce fue el fundador de Intel, empresa líder mundial en la fabricación de chips.
El rayo láser es un rayo de luz monocromática y "coherente" de extraordinaria intensidad.
El científico Theodore H. Maiman hizo funcionar el primer rayo láser en un cristal cilíndrico de rubí en 1960, en los laboratorios Hughes, de California.
A partir de ese logro se iniciaron competitivas investigaciones en laboratorios de diversas empresas en busca de conductores con capacidad para transmitir el rayo láser a grandes distancias con eficiencia y confiabilidad.
Finalmente, la empresa Corning Glass Works, de EE.UU., en 1970, tuvo éxito con una finísima fibra -micrones de diámetro- de vidrio purísimo denominada fibra óptica.
Después de la invención del chip comenzó a pensarse e investigarse sobre la posibilidad de una "computadora sobre un chip".
Se trabajó mucho y se investigó sobre el tema hasta que, finalmente, Intel logró el primer microprocesador de propósito general, el Intel 4004, en 1971, que incluía 2300 transistores.
Los progresos desde entonces fueron rapidísimos y esa misma empresa inició, en 1995, la fabricación de la serie de microprocesadores P6, que contienen cantidades de transistores del orden de los millones.
Dado que la invención del chip precedió en más de diez años a la aparición del microprocesador, su primera aplicación se hizo en las grandes computadoras de "tercera generación" -con la serie IBM/360-, a mediados de la década del 60, con velocidades de operación y capacidades de memoria muy superiores a las que poseían las computadoras de generaciones anteriores. No obstante, los avances más trascendentes se produjeron después de la invención del microprocesador, cuando a partir de mediados de la década del 70 hicieron su aparición las microcomputadoras.
En primer término, las microcomputadoras Apple, como resultado del trabajo de los famosos "chicos del garaje", Steve Jobs y Steve Wozniak.
El éxito de esas microcomputadoras de escritorio, y de otras similares que aparecieron con rapidez en el mercado, hizo que IBM, hasta entonces empresa dominante en el mercado mundial de las grandes computadoras, decidiera entrar en la competencia de las microcomputadoras: el resultado fue la computadora personal PC, producida a partir de 1981. Desde entonces, los progresos tecnológicos, la multiplicación de fabricantes y el rápido descenso de los costos provocaron un crecimiento vertiginoso del mercado de las microcomputadoras, de escritorio y portátiles, que se cuentan en la actualidad por cientos de millones y que han penetrado todos los lugares de trabajo y buena parte de los hogares en los países avanzados.
Se explican así el fuerte desarrollo de las redes de computadoras y, en los últimos años, el imparable crecimiento de Internet.
Similares fueron los avances producidos en los sistemas de comunicaciones y en la telefonía celular.
Es interesante destacar que las capacidades actuales de las microcomputadoras, en materia de velocidades y memorias, son del orden de mil veces superiores a las correspondientes a las computadoras grandes de la década del 70.
Y en cuanto a los costos, son por lo menos cien veces menores.
Aunque el tema excede los límites de esta nota, el panorama mundial del desarrollo y aplicación de la alta tecnología ofrece grandes diferencias según los países, y en aquellos que se encuentran en la vanguardia científica y tecnológica ha influido fuertemente en la elevación de su nivel industrial y en el crecimiento de su economía.
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