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martes, octubre 18, 2005

Historia del sionismo según Gustavo Perednik

Dos enfoques de la urgencia

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El Catoblepas • número 22 • diciembre 2003 • página 5

Dos enfoques de la urgencia
Gustavo D. Perednik

León Trotsky y Zeev Jabotinsky combinaron el pensamiento político con la conducción militar, y asumieron prolíficamente su destino histórico de disidentes. Los separó el abismo de cómo responder ante la urgencia del pueblo judío en el umbral del exterminio. De ambos se cumple este mes el 65 aniversario (Trotsky murió el 21 de agosto de 1940 y Jabotinsky el 2 de agosto de 1940)



Judíos coetáneos, León Trotsky y Zeev Jabotinsky tuvieron varias circunstancias en común: fueron jóvenes en Odessa, apasionados corresponsales de prensa, prolíficos escritores, talentosos organizadores, y hombres de armas que supieron reflexionar acerca de la naturaleza de la política mientras la ejercían. Junto a esas características, compartieron ser conspicuos disidentes de la línea oficial.

A ambos se les reveló patentemente el sufrimiento de las masas judías cuando recorrieron Europa Oriental, donde tomaron debida nota de la judeofobia y llegaron a explícitamente vaticinar la Shoá. Pero los separó el singular abismo de cómo encarar el peligro que se cernía sobre los judíos europeos.

El Sexto Congreso Sionista Mundial (Basilea, entre el 23 y el 28 de agosto de 1903) fue uno de los eventos más tormentosos de la historia judía moderna. Mientras en Rusia los pogromos dejaban centenares de judíos asesinados, el fundador y presidente de la Organización Sionista Mundial, Teodoro Herzl, decidió elevar una propuesta que el Congreso entendió rayana en la traición –casi la mitad de ellos se retiró y anunció un cisma–. La cuestión que trajo Herzl fue la sugerencia del Secretario de Colonias británico, Joseph Chamberlain, quien le había mencionado (20 de mayo de 1903) la posibilidad de trasladar judíos a «Uganda» (se refería a la llanura de Guas Ngishu en Kenia).

Abatidos, los sionistas supusieron que el perseverante y carismático conductor que venía blandiendo la viabilidad de recuperar Palestina, renunciaba a la meta de h